TECNOLOGÍA QUE ENCAJA CONTIGO

Ilustración fotográfica de la evolución de los dispositivos Apple, del iPhone clásico al iPhone naranja

Manzana Gadget · Mi historia en primera persona

Mi historia con Apple.
De 2010 a 2026.

Un iPhone 4 fue el principio. Después llegaron los Mac, los iPad y muchos recuerdos compartidos en familia. Este es mi recorrido con los productos que me han acompañado.

8 de octubre de 2010 · Mi primer iPhone16 años de experienciasLa tecnología también tiene una historia personal

Desde que compré mi primer iPhone el 8 de octubre de 2010, Apple ha estado presente en mi trabajo, mis ratos de ocio y muchos momentos en familia. He probado distintos tamaños, formatos y configuraciones, y también he tenido compras que no salieron como esperaba.

Con el tiempo he aprendido a valorar qué necesito de cada equipo. A veces busco potencia; otras, llevar menos peso. Y muchas renovaciones tienen una explicación sencilla: un dispositivo pasa a uno de mis hijos y sigue acompañándonos en otra etapa.

Aquí reúno esas experiencias, del iPhone 4 al iPhone 17 Pro Max naranja, pasando por los Mac y los iPad que han formado parte de mi día a día.

2010

El comienzo de todo

Mi historia con Apple empezó el 8 de octubre de 2010 con el iPhone 4. Recuerdo perfectamente la emoción de tenerlo en las manos: el diseño de cristal y acero, la pantalla Retina y aquella sensación de estar utilizando algo diferente. Fue el primer paso de una afición que sigue acompañándome.

Ese mismo mes llegó el iPad original, exactamente el 29 de octubre. Esa fecha no se me olvida porque era el cumpleaños de mi madre. Leer, navegar o ver vídeos con una pantalla así entre las manos me parecía increíble. Era como tener internet al alcance de la mano de una forma nueva.

A finales de año se sumó el MacBook. Y lo curioso es que no tenía pensado comprarlo: encontré una cadena de tecnología que estaba en liquidación, aproveché un descuento del 20 % y me lo llevé por algo más de 700 €.

Todavía me acuerdo de que reservé la mañana de un sábado para ponerlo en marcha, pensando que me llevaría bastante tiempo. En menos de media hora lo tenía preparado para trabajar. ¡Qué gozada! En unos meses había pasado de no tener ningún producto de Apple a combinar iPhone, iPad y MacBook.

2011

La movilidad y los primeros unboxing en familia

El iPhone 4S y el MacBook Air de 11 pulgadas marcaron mi siguiente etapa. Siri me llamaba mucho la atención y las fotos del iPhone me parecían una mejora enorme para aquella época.

El Air fue el que terminó de conquistarme por su tamaño y su ligereza. Lo compré cuando salió y fuimos toda la familia a buscarlo a la Fnac. Después hicimos nuestro primer unboxing juntos, una pequeña tradición que hemos seguido compartiendo con el paso de los años.

Por entonces trabajaba en una multinacional con un PC con Windows 7 y una BlackBerry. Mi experiencia con aquellos equipos hacía que valorara todavía más poder llevar un portátil ligero y trabajar durante más tiempo sin buscar un enchufe.

Al mirar atrás, lo que más cariño me despierta de aquella compra es haberla compartido en casa. Mi familia ha crecido, pero sigue formando parte de esta afición. Gracias por compartirla conmigo y por ser como sois. Os quiero.

2012

Más dispositivos y el comienzo de mi empresa

En 2012 llegaron el iPhone 5, el iPad de tercera generación, el primer iPad mini y un MacBook Pro de 13 pulgadas. Fue un año de probar formatos y descubrir qué lugar podía ocupar cada dispositivo.

Del iPhone 5 me gustaban el diseño más fino y ligero y la rapidez con la que respondía. Con los iPad convivían dos necesidades: la pantalla Retina del modelo grande para utilizarlo en casa y el tamaño del mini para llevarlo conmigo, especialmente cuando también tenía que cargar con los equipos de la empresa.

Eso sí, recuerdo el enfado de ver cómo el iPad que había salido en marzo se renovaba de nuevo en octubre. No todas las novedades se reciben con la misma ilusión cuando acabas de comprar el modelo anterior.

El MacBook Pro con pantalla Retina se convirtió en mi equipo principal. Como con mi primer MacBook, aproveché una liquidación para comprarlo a buen precio. La pantalla fue uno de los cambios que más disfruté al trabajar con fotos, vídeos y documentos.

A finales de ese año monté mi empresa y pasé a trabajar con el ecosistema de Apple. Los equipos dejaron de ser solo una afición: también eran las herramientas con las que sacaba adelante mi trabajo.

2013

El iPad Air y una segunda vida para los equipos

El iPad Air sustituyó al iPad de tercera generación y al mini. Su ligereza me resultaba muy cómoda y acabó siendo la tableta que utilizaba para leer, ver vídeos y resolver tareas rápidas. El mini pasó a un familiar.

Esta es una costumbre que se ha mantenido a lo largo de mi historia con Apple: cuando cambio de equipo, el anterior suele quedarse en la familia, pasar a un cliente o venderse. He recurrido a Wallapop, Cash Converters y, en ocasiones, a la entrega en Apple.

Siempre intento que la venta del dispositivo anterior ayude a financiar el siguiente. Me gusta probar productos, pero también que los equipos que todavía funcionan sigan teniendo utilidad.

El MacBook Pro de 13 pulgadas continuaba siendo mi herramienta principal de trabajo. El iPad Air lo acompañaba para las tareas más ligeras y para los momentos en los que no necesitaba abrir el portátil.

2014

Me acostumbro a las pantallas grandes

Con el iPhone 6 Plus di el salto a un móvil mucho más grande. Al principio el tamaño se me hacía extraño, pero me acostumbré pronto a tener más pantalla para leer, escribir correos y consumir contenido.

También renové la tableta con el iPad Air 2. Su combinación de ligereza, rendimiento y Touch ID encajaba con el uso que le daba dentro y fuera de casa.

El otro gran cambio fue el MacBook Pro de 15 pulgadas, con 16 GB de memoria y procesador de cuatro núcleos. Notaba una diferencia importante al trabajar, aunque la configuración que elegí no llevaba gráfica dedicada.

Durante aquella etapa valoraba mucho disponer de pantallas amplias. El iPhone me acompañaba siempre, el iPad cubría el ocio y algunas tareas rápidas, y el Mac seguía llevando el peso del trabajo.

2015

El iPad Pro, el primer Watch y un recuerdo especial

El cambio al iPhone 6S Plus fue uno de los que menos satisfacción me dio. Mantenía el formato que ya me gustaba e incorporaba 3D Touch, pero para mi uso el salto respecto al 6 Plus no fue especialmente grande. Viéndolo con perspectiva, podría haberme saltado aquella renovación.

El iPad Pro de 12,9 pulgadas sí me despertó mucha curiosidad. Con su pantalla y el Apple Pencil volví a intentar algo que he repetido durante años: utilizar el iPad como sustituto del ordenador. Para algunas tareas era una maravilla, pero mi trabajo seguía necesitando el Mac.

De aquella compra guardo un recuerdo muy especial. Habíamos visto el iPad en la Apple Store de Sol y nos fuimos sin comprarlo. Al llegar a casa lo pensé otra vez y decidí volver. Me acompañó mi campeón, que tenía diez años, y nos llevamos el iPad con una funda roja de Logitech.

Fuimos andando tan deprisa que a la vuelta tuvimos que parar para que se comiera un buen bocadillo de jamón. Son esos detalles los que hacen que recuerde un producto con tanto cariño.

Ese año también llegó mi primer Apple Watch, el original, al que muchos llamamos Series 0. Las notificaciones y el seguimiento de actividad fueron encontrando su sitio en mi día a día.

2017

El iPhone X y un iMac que todavía echo de menos

El iPhone X fue uno de los cambios que más me sorprendieron. La pantalla OLED, la desaparición del botón de inicio y Face ID modificaron la forma en que utilizaba el teléfono. Con este modelo sí sentí un salto importante respecto a los anteriores.

También llegó el iMac de 27 pulgadas de 2017. Su pantalla Retina 5K era una auténtica delicia para trabajar con fotos, vídeos y varias ventanas abiertas. Lo utilizaba como equipo de escritorio y lo combinaba con el MacBook Pro para moverme.

A finales de 2019 lo vendí a un cliente y sigue siendo uno de los productos de Apple que más añoro. Aquella pantalla de 27 pulgadas tenía algo especial.

Si pudiera pedir un formato para mi escritorio, un iMac grande con un chip de la familia Pro seguiría estando en mi lista de deseos.

2018

Más potencia, aunque no todas las sensaciones mejoran

En 2018 pasé al iPhone XS Max. Me interesaban la pantalla grande, el rendimiento y la cámara, pero la autonomía fue una decepción para mí. Esperaba notar una mejora clara por el tamaño del modelo Max y mis sensaciones fueron otras.

El Apple Watch Series 4 añadió una pantalla más amplia y nuevas posibilidades de seguimiento. El reloj ya tenía un papel habitual en mis notificaciones, actividad y organización diaria.

Con el iPad Pro de 12,9 pulgadas de 2018 volví a disfrutar del Apple Pencil, las anotaciones y las tareas visuales. La potencia estaba ahí, pero seguía encontrándome con la misma cuestión: algunas partes de mi flujo de trabajo necesitaban macOS.

En los portátiles empecé comprando un MacBook Pro de 13 pulgadas y acabé cambiándolo por el de 15. En aquella generación, la diferencia de configuración y rendimiento entre tamaños tenía bastante peso para lo que buscaba. El Mac seguía siendo la herramienta en la que confiaba para las tareas más exigentes.

2019

Una buena cámara y el Mac que peor resultado me dio

El iPhone 11 Pro Max me gustó especialmente por su sistema de triple cámara y el modo Noche. Empecé a dar más importancia a las fotos y vídeos que podía sacar del teléfono, tanto en lo personal como para el trabajo.

La historia del MacBook Pro de 16 pulgadas fue muy diferente. Tenía vendidos el iMac y el portátil del año anterior a clientes interesados, y esas ventas financiaban buena parte del nuevo equipo. Pensé que era el momento de comprar un ordenador para varios años.

Elegí una configuración con Intel Core i9, 32 GB de memoria, SSD de 1 TB y gráfica con 8 GB de memoria. Me costó alrededor de 3.900 €: era el ordenador más caro que había comprado hasta entonces.

Durante la pandemia lo utilicé mucho conectado en el escritorio. En cuanto le exigía trabajo, los ventiladores se hacían notar y se calentaba bastante. Muchas veces lo dejaba abierto para intentar mejorar la situación.

Fue una compra de la que esperaba muchísimo y con la que terminé poco satisfecho. Es un buen ejemplo de que gastar más no garantiza acertar con el equipo que uno necesita.

2020

El pequeño Mac mini M1 cambia mi perspectiva

En 2020 llegaron el iPhone 12 Pro Max, el iPad Air de cuarta generación, el Apple Watch Series 6 y mi primer Mac con Apple Silicon: el Mac mini M1.

Del iPhone me gustaron la vuelta a los bordes planos y MagSafe. El iPad Air encajaba para leer, ver vídeos y tomar notas con el Apple Pencil de segunda generación. El Watch siguió acompañándome en la actividad y el seguimiento diario.

Pero la gran sorpresa fue el Mac mini. Lo compré para probarlo, en la configuración más económica de 8 GB de memoria y 256 GB de almacenamiento. ¡Qué pasada de ordenador!

Para muchas de las tareas que hacía, mis sensaciones eran iguales o mejores que con el MacBook Pro que había comprado un año antes por varias veces su precio. Empecé a trabajar con el mini en casa y reservé el portátil para los desplazamientos.

Aquello me hizo replantearme la relación entre precio, potencia y necesidades reales. Un equipo pequeño podía encajar en mi trabajo mucho mejor de lo que había imaginado.

2021

El MacBook Pro de 14 pulgadas que más disfruté

El MacBook Pro de 14 pulgadas con M1 Pro sustituyó al modelo Intel de 16 pulgadas de 2019. Elegí la configuración de entrada y la diferencia en mis sensaciones fue enorme.

Con el anterior, en jornadas de trabajo algo exigentes, la batería me duraba unas cuatro o cinco horas y salía acompañado de su cargador. Con el M1 Pro encontré otra combinación de autonomía, rendimiento y facilidad para llevarlo conmigo.

Podía moverme y trabajar sin tener tan presente el enchufe. Al mismo tiempo, disponía de potencia para las tareas que necesitaba resolver con el Mac.

De todos los ordenadores que han pasado por mis manos, este sigue ocupando un lugar muy especial. Si hablamos de la satisfacción que me produjo utilizarlo, es uno de los mejores que he tenido.

2022

Dos iPad, una renovación en familia

El iPhone 14 Pro Max fue mi siguiente cambio de móvil. Dynamic Island y las posibilidades de la cámara fueron algunas de las novedades que más llamaron mi atención. El Apple Watch Series 6 seguía conmigo.

Ese año también pasaron por mis manos el iPad Air con M1 y el iPad Pro de 11 pulgadas con M2. Puede parecer extraño comprar dos tabletas tan parecidas en el mismo año, pero la explicación estaba en casa.

Uno de mis hijos necesitaba renovar su iPad, así que aproveché para pasarle el mío y adquirir el Pro. Otra vez, un equipo encontraba una segunda vida en la familia.

Con mi uso, las diferencias entre ambos iPad eran bastante menores de lo que podía sugerir el apellido Pro, salvo algunos aspectos de la pantalla. Los dos servían para notas, contenido y tareas ligeras; el Mac seguía siendo necesario para otras partes de mi trabajo.

2023

Un gran equipo, pero mi trabajo empieza a cambiar

Compré el MacBook Pro de 16 pulgadas con M3 Pro el día que salió a la venta. Esta vez no tenía nada que reprochar al rendimiento ni al comportamiento del equipo: me parecía un ordenador excelente.

Lo que cambió fue mi forma de trabajar. Pasé de estar fuera dos o tres días por semana a moverme los cinco días. Cargar con el ordenador a diario me hizo dar cada vez más importancia al peso y a la portabilidad.

El equipo podía ser magnífico y, aun así, no ser el formato que mejor encajara en mi nueva rutina. Esa reflexión marcaría las renovaciones siguientes.

También incorporé el Apple Watch Ultra 2. Su batería y su diseño robusto fueron parte del atractivo, además de las funciones de actividad y las notificaciones que ya utilizaba habitualmente. Se quedó conmigo durante los tres años siguientes.

2024

Menos peso y dos pequeñas grandes sorpresas

Con el iPhone 16 Pro Max dejé atrás el 14 Pro Max, que ya tenía otro destino. El cambio me aportó mejoras que valoraba en el día a día: autonomía, USB-C, botón de acción y control de cámara. También disfruté de la grabación en 4K a 120 fps y del teleobjetivo de cinco aumentos.

Poder dejar de llevar un cable Lightning fue una alegría. No todas las mejoras que uno agradece aparecen como la gran novedad de una presentación.

El iPad mini con A17 Pro, que empecé a utilizar el 23 de octubre, fue otra de las sorpresas del año. Llevaba desde el iPad Pro de 2015 intentando que una tableta sustituyera al portátil, pero mis necesidades seguían llevándome al Mac. Con el mini encontré un formato que me resultaba más práctico para lo que realmente hacía con el iPad.

Leer, ver vídeos de información y formación, responder correos y tomar notas con el Apple Pencil Pro encajaban mucho mejor en ese tamaño. Para escribir a mano lo encontraba más cómodo y, sobre todo, era una delicia llevarlo conmigo.

El MacBook Pro de 14 pulgadas con M4 Pro sustituyó al de 16. Voy andando a muchos sitios y hay días en los que hago alrededor de diez kilómetros: reducir el peso de los equipos y accesorios se notaba, y mucho. Entre el Mac y el iPad conseguí aligerar cerca de dos kilos lo que transportaba.

Aproveché una buena venta del portátil anterior y añadí unos 200 € para cambiarlo. Perdía tamaño de pantalla, pero ganaba comodidad al moverme. También noté una mejora de visibilidad en lugares con mucha luz, como la cafetería donde a veces trabajo junto a un ventanal.

La última gran sorpresa fue el Mac mini M4. Lo compré por 719 € y me impresionó la combinación de tamaño, diseño y rendimiento. Los puertos delanteros hacían más cómodas las conexiones del escritorio. Junto con el iPad mini, fue uno de los productos que más disfruté aquel año: pequeño por fuera y muy grande para lo que necesitaba.

2025

Menos compras y un cambio que no esperaba

En 2025 hice un cambio que no esperaba: pasé del MacBook Pro con M4 Pro a un MacBook Air M2. Había tenido la oportunidad de probar un Air para unos clientes y me sorprendieron su ligereza y lo bien que encajaba una configuración con 16 GB de memoria.

Pude devolver el Pro dentro del plazo ampliado de devolución de aquella compra y encontré el Air M2 en una oferta de Amazon por 899 €. Con el Mac mini M4 en el escritorio, la combinación tenía mucho sentido para mí.

El mini se quedaba preparado para el trabajo en casa y el Air me daba la movilidad que buscaba. Después de nueve meses, estaba encantado con ese reparto de funciones.

También observé que la salud de la batería del Air seguía al 100 %. Con mis anteriores portátiles había visto reducciones de entre un 5 % y un 8 % anual. Era mi experiencia con aquellos equipos y mi forma de utilizarlos; no una regla que se pueda aplicar a cualquier usuario.

Decidí mantener el Apple Watch Ultra 2 porque no encontraba suficientes motivos para renovarlo. Con los AirPods Pro 3 ocurrió lo contrario: los anteriores ya tenían unos tres años, un uso intenso y una batería que apenas me daba dos o tres horas.

Con los nuevos aprecié especialmente el sonido, el ajuste y la cancelación de ruido. El resto de mi equipo seguía compuesto por el iPhone 16 Pro Max, el iPad mini con su Apple Pencil Pro y el Mac mini M4. Fue un año de pocos cambios, pero de tener más claro qué necesitaba de cada dispositivo.

2026

Renovaciones obligadas y menos compras de las que esperaba

Este año había imaginado más compras. Me había hecho ilusiones con ese iPhone al que me refería como «iPhone Duo» y con unos MacBook Pro con pantalla OLED, pero mis expectativas no se tradujeron en las adquisiciones que tenía en mente.

Entre las necesidades de mis hijos, un equipo que empezaba a quedarse pequeño y una batería que ya pedía relevo, he terminado renovando varios dispositivos. Después de tantos años con Apple, las compras también se adaptan a lo que va pasando en casa.

MacBook Air M5 de 15 pulgadas

Del MacBook Air M2 al M5

El cambio de mi MacBook Air M2 no estaba entre mis prioridades. Pero uno de mis hijos necesitaba un ordenador para la universidad y ahí apareció una buena oportunidad para reorganizar los equipos de casa.

Mi Air M2 pasó a sus manos y yo adquirí el MacBook Air M5 de 15 pulgadas. Me gusta que los dispositivos que voy sustituyendo sigan teniendo recorrido dentro de la familia, especialmente cuando todavía pueden dar mucho de sí.

La renovación vino marcada por una nueva etapa de mi hijo. Y reconozco que también me hizo ilusión estrenar MacBook Air. ¡La afición sigue estando ahí!

Mac mini M6 · 24 GB y SSD de 512 GB

Más espacio y otro equipo que se queda en casa

Con el Mac mini ocurrió algo parecido. Otro de mis hijos necesitaba un ordenador y mi Mac mini M4 empezaba a quedarse un poco justo de almacenamiento para mi uso.

Así que aproveché para dar el salto al Mac mini M6 con 24 GB de memoria y 512 GB de almacenamiento, mientras el M4 pasaba a mi hijo.

Se juntaron dos motivos que hacían fácil tomar la decisión: él necesitaba un equipo y yo quería disponer de más espacio. El Mac mini sigue encajando muy bien en mi forma de trabajar y esta renovación tenía sentido para los dos.

Apple Watch Series 12

Del Ultra 2 al diseño clásico

Después de tres años con el Apple Watch Ultra 2, me apetecía volver al diseño clásico del Apple Watch. He disfrutado mucho del Ultra, pero esta vez tenía ganas de llevar algo diferente en la muñeca.

Además, la batería ya estaba cerca del punto en el que tocaba plantearse un cambio. Entre eso y la valoración que me ofrecía la propia Apple por entregarlo, la renovación empezaba a tener bastante sentido.

Finalmente lo cambié por el Apple Watch Series 12. Estrenar reloj, recuperar ese diseño más clásico y aprovechar las mejoras del nuevo modelo terminó de convencerme. Fue una mezcla de ganas de cambiar y razones prácticas.

iPhone 17 Pro Max naranja

El móvil más bonito que he tenido

En verano también me tocó cambiar de móvil porque tuve que ceder el que estaba utilizando. El elegido fue el iPhone 17 Pro Max en color naranja.

Y aquí lo tengo clarísimo: para mí es el móvil más bonito que he tenido en mi vida. El naranja me encanta, así que este modelo me ganó por el color.

Después de tantos iPhone, todavía hay detalles que consiguen hacerme especial ilusión. Es una valoración completamente personal, pero cada vez que lo miro pienso lo mismo: ¡qué bonito es! De las renovaciones de este año, esta es la que más me ha conquistado por su diseño.

Había imaginado un año con más novedades y alguna compra se ha quedado pendiente. Aun así, las renovaciones que he hecho tienen su historia: dos ordenadores que siguen utilizándose en la familia, un reloj que ya pedía un relevo y un iPhone naranja que me tiene encantado.

Mis hijos han crecido y sus necesidades también forman parte de este recorrido. Los equipos van pasando de unas manos a otras y acompañándonos en etapas distintas. Eso también me gusta de esta afición: compartirla con ellos y ver cómo lo que yo he disfrutado sigue siendo útil en casa.

¿Qué nos deparará 2027? Nos vemos pronto.

Mi historia continúa en el setup actual

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